Por el desarrollo libre del espíritu

Esta es la última columna que escribimos en este espacio que Panorama dispuso para este proceso eleccionario en el que, tras 20 años de una misma administración, generamos espacios de reflexión y discusión entre quienes conformamos esta comunidad universitaria y en el cual, por vez primera, una mujer fue candidata a rectora.

Estos cambios no son casuales, responden a una evolución de la comunidad universitaria sobre la forma de construir universidad y evidencian la certeza de que llegaron para quedarse: nunca más se entenderá una elección a Rector o Rectora sin debates, cobertura de prensa, espacios de opinión, ni será novedad contar con mujeres como candidatas. Así, no hay duda de que nuestra Universidad ya ha ganado.

Sin embargo, no es suficiente. Si se sigue lo indicado por la gran mayoría de quienes votamos en primera vuelta, requerimos renovar la conducción universitaria, pues más allá de que haya un esfuerzo honesto de parte de las actuales autoridades para tratar de realizar una administración correcta de nuestra institución, la carencia estructural de oposición de funciones y la existencia de inadecuados procedimientos -adoptados y aceptados como normales- atentan contra la plena participación y transparencia en la toma de decisiones, y limitan la confianza entre quienes integramos esta comunidad.

He liderado un proceso que se ha enriquecido con la constante discusión de un equipo de trabajo que representa todas las áreas del conocimiento y que se ha materializado en un programa completo e inclusivo, cuya orientación busca fundamentalmente el bienestar de quienes trabajamos en esta institución y de quienes se forman en ella.

Dado que las universidades chilenas comenzarán a vivir el difícil escenario de la reforma educacional recientemente promulgada, con todas mis capacidades y el sentido de responsabilidad con que enfrento los desafíos institucionales, estaré presente en el debate sobre Educación Superior no solo para asegurar la defensa y el reconocimiento del rol público de nuestra Universidad, sea por origen o función, sino para que nuestra casa de estudios pueda aportar al mejoramiento de la educación universitaria en Chile.

Junto con agradecer a quienes me han acompañado en toda la campaña, agradezco también a quienes, en sus diversos roles institucionales, facilitaron este proceso eleccionario. Asimismo, expreso mi reconocimiento a mis contendores electorales: a la luz de sus propios planteamientos, nos brindaron la posibilidad de reflexionar, debatir ideas, contraponer puntos de vista, con lo cual surgió una visión más completa de la Universidad que anhelamos.

El próximo lunes 2 de abril los invito a participar en esta segunda etapa del proceso eleccionario y manifestarse a través del voto. Ese día iniciaremos una nueva etapa de la Universidad de Concepción, y encargado por ustedes, me comprometo a liderar nuestra institución y llevarla al lugar de progreso y posicionamiento internacional que por mérito y esfuerzo nos corresponde. No tendré dudas en tomar decisiones, como no perderé de vista que soy un académico más que tendrá la responsabilidad y honor de dirigir una de las universidades con mayor tradición del país.

Tengo confianza en que, con el pensamiento puesto en las alturas, tal como versa nuestro himno, ese día nos pondremos arriba, de pie, y tomaremos la mejor decisión para nuestra Universidad.

Carlos Saavedra Rubilar
Universidad de Concepción

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